95. Lugar seguro
Dania.
No pude ir a casa de mis padres, no tuve el valor para hacerlo, no tenía las fuerzas para controlar las lágrimas que se me escapaban de los ojos, así que terminé en el único lugar donde probablemente ver llorar a otra persona no sería tan extraño, no me observarían mal o me juzgarían por ello, en la iglesia.
De rodillas, manteniendo mis manos unidas al frente dejo que las lágrimas salgan de mis ojos con total libertad, mi mente es un caos, aquella voz llena de valentía que me animaba h