67. Pensativo
Alessandro
Él nos estaba viendo, o más bien a mí, sabía que era yo quien ocupaba el lugar de conductor, esa maldita mirada guardaba la calma de una promesa silenciosa, que sé que encargaría de cumplir en cualquier momento.
Dania acaba de decirme que le gusto un poco, no lo negaré, el corazón se me aceleró como jamás lo había hecho, una calidez aún más grande de a cuando la escucho reír creció en mi interior, pero ese gran sentimiento llegó acompañado de un profundo miedo, miedo a la amenaza d