—¿Por qué me has seguido hasta aquí? —preguntó Erick, deteniéndose justo frente a la puerta de su apartamento.
Erick se dio la vuelta para mirar a Lupe, quien lo venía siguiendo de cerca desde que bajaron del auto en el estacionamiento del edificio.
—Tienes la intención de beber esta noche, ¿verdad? Te haré compañía —respondió Lupe con firmeza, sin un ápice de duda en el rostro.
Erick frunció el ceño profundamente, extrañado por el repentino cambio de actitud de la mujer. —Espera un momento. ¿A