—Lucy, ¿está lista la sala de juntas? —preguntó Erick, intentando mantener un tono de voz firme y profesional, a pesar de que su corazón seguía latiendo a un ritmo frenético tras presenciar el arresto de su madre.
Lucy, su secretaria privada, lo miró con evidente vacilación y una mezcla de incomodidad.
—Está lista, señor. Sin embargo... ¿no preferiría posponer la reunión de hoy? Su madre... acaba de ser escoltada por la policía. Pensé que necesitaría algo de tiempo.
—No es necesario. La reunión