—¿Podemos regresar a Nueva York esta tarde? —preguntó Elly en voz baja.
Apoyó la cabeza en el firme pecho de Kenny, disfrutando de un momento de tranquilidad en la cama del hotel ahora que toda su agenda laboral del día había concluido.
Kenny se inclinó, le acarició el hombro y luego sus dedos pasaron a juguetear con ternura con los mechones de cabello de su prometida.
—¿Ya extrañas mucho a Felix?
Elly alzó la mirada, contemplándolo con unos ojos que reflejaban tanto cansancio como una profunda