—Eso es lo que más deseo —balbuceo, cierro mis ojos y maldigo por lo alto, deseando que todo esto se termine—, ¿por qué no vas conmigo?
—No, eso es mucho trabajo.
—Entonces déjame lamentarme, mis huesos me duelen, ya la vez queman —suspiro al recordar—, hasta quiero ir a casa, lanzarme a la cama porque necesito dormir un rato.
Oh, lo mejor de todo sería que Harry este ahora a consolarme, que me diga que todo pasará y que no necesito ir más al gimnasio. ¡Oye! Estoy así porque no estoy al cien po