El nuevo jefe no tiene para nada gracia, y creo que por eso es el jefe. Ambos salimos del ascensor, bueno, yo sigo sus pasos porque de eso a que él me siga es una total mentira.
Entrando al área de terror puedo ver que todos están con la mirada a su ordenador, eso significa que este hombre es más serio de lo que se dice ser.
—¿Puede pasar? —parpadeo un par de veces, saliendo de mis pensamientos—, no tengo todo el día para…
—Gracias por su amabilidad, podemos continuar —lo interrumpo, dejándolo