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Llegando a mi puesto de trabajo me llevo la sorpresa que Pamela me esté esperando, me debo imaginar que está aquí para que le cuente lo que ha pasado abajo. “Chisme”.
Termino de llegar a mi escritorio, dejo mi cartera en el suelo y tras soltar un fuerte suspiro me siento para luego decirle que ya estoy lista para seguir contestando llamadas. Ella me queda viendo y tras parpadear me dice que tengo que contarle, que mi hora de descanso se ha adelantado.
Agarra de mi brazo, me jala y en milise