Miguel siente el peso de los lobos solitarios sobre su cuerpo, cada uno moviéndose como parte de una máquina incansable. Sacude su cuerpo violentamente, lanzando a dos de ellos lejos, pero el tercero se mantiene firme, hundiendo sus mandíbulas profundamente en su hombro. Un rugido de dolor y furia estalla en Miguel mientras gira y se estrella contra la pared de la caverna, aplastando al enemigo entre su peso y la roca. El sonido del impacto es gutural, seguido por un grito de agonía del lobo qu