No puedes seguir negándolo.
ASHTON GARDNER
Conduje hasta una calle lateral cercana a la mansión de Marcus.
Apagué las luces. Activé el dispositivo.
Y escalé como un ladrón… hasta la ventana de la habitación de Liss.
La luz estaba apagada.
Aún no habían llegado.
La ventana estaba abierta. Entré.
Todo estaba impecable. Su ropa, doblada con precisión.
Y entonces la vi…
Mi camisa.
Sobre su almohada.
Llevaba mi camisa para dormir.
La tomé.
Aún olía a mí.
—Liss… —susurré, cerrando los ojos, esto comprobaba lo que William me hab