Dimitri la sostuvo en sus brazos, aferrándola con fuerza contra su cuerpo, sin apartarla un solo centimetro de el. Cuando finalmente llego hasta la cama, el la recostó sobre esta con gran suavidad y delicadeza.
Una que sorprendio a Selene. Muy lejos habia quedado el asesino, la pesadilla convertida en carne, el terror de los terrores. Ahora, ante ella solo estaba Dimitri, un hombre extremadamente atractivo que parecía tratar a la cazadora como si fuera una hermosa excultura de arte frágil.
Dimi