Un frio abrazador se apodero del cuerpo de Selene, mientras sentía como su corazón se detenia, petrificándose en un latido. Una corriente de electricidad acaricio su columna vertebral por completo, mientras la carne se le ponía de punta al escuchar aquellas palabras.
—¿La asesinaste?—susurro ella, sintiendo como las palabras se volvían arena en su boca. Resultaba repulsivo el simple echo de pronunciarlas. Concebir la idea era algo aun mas grotezco y perverso.
La mirada de Dimitri estaba colmada