Aquella no era la primera vez que Dimitri la mordía. No, el lobo lo había hecho en una ocasión para desmayarla y poder llevarla así hasta el castillo.
Sin embargo, esta vez era diferente. El dolor era punzante, si, pero Selene no se sentía débil o intoxicada, sino que el efecto era totalmente opuesto. La sensación de los labios de Dimitri sobre su piel mientras aquel cálido aliento la besaba con suavidad, genero un efecto de fervor.
La cazadora se dejo embriagar por la sensación tan agradable,