—Selene—llamo una voz viperina, profunda y rebosante de oscuridad.
La estaban llamando. Pero nadie mas oía aquella voz, solo ella era capaz de oírla… de sentirla, calando a través de su piel y huesos, haciendo un hueco en su propia carne. Devorándola por completo.
La cazadora sujeto su arco empuñando la flecha de plata con fuerza, observando la profunda oscuridad que parecía devorarlo todo más allá de unos metros de ella.
Tenía miedo, muchísimo miedo, todo su cuerpo parecía gemir en una súplica