Capítulo 230.
Frente a él se encontraba la lisiada de su hermana, sosteniéndose a los desniveles en un alto de la pared y con la otra mano sostenía el contenedor de magia.
— No serías capaz— declara el príncipe saltándose un latido de su corazón— no te conviene, solo te recomiendo que …— se acerca con sumo cuidado y con un tono conciliador, paso a paso, intentando distraerla para acercarse lo suficiente y recuperar el contenedor, después de obtener su sangre, ya no la necesitaba con vida.
Podía arrojarla al