C87-LA CRIATURA.
C87-LA CRIATURA.
Santiago entró primero y Kiara levantó la cabeza al verlo y por un segundo la dureza se le quebró… no en sumisión, sino en alivio furioso, como quien ve llegar refuerzos después de haber aguantado demasiado.
No alcanzó a decir nada, porque Santiago ya estaba ordenando.
—¡Sáquenlos ya!
Sus hombres se movieron de inmediato y cortaron las ataduras de Susana y del niño, los levantaron con cuidado y los empujaron hacia un pasillo lateral.
—Despacio, señora, ya está —dijo uno—. Conmigo.
El niño lloraba aferrado a la ropa de su abuela.
Santiago que ya estaba frente a Kiara, sacó la navaja y cortó las cuerdas con movimientos rápidos y cuando sus muñecas quedaron libres, vio los moretones, la marca roja en el cuello y su mandíbula se tensó.
—¿Puedes caminar, morra? —preguntó.
Ella asintió, apretando los dientes.
—Bien —dijo él—. No te me separes.
Ella dio dos pasos y lo miró de reojo.
—¿Alexandros… dónde está?
—Está atendiendo otros asuntos —respondió sin detenerse.
Kiara se t