C86-LA TENEMOS.
C86-LA TENEMOS.
Santiago no perdió tiempo, apenas cruzó la puerta, el teléfono ya estaba en su mano y caminaba mientras hablaba.
—Muévanse —dijo al hombre del otro lado—. Quiero que usen cada contacto que tengan.
Subió al auto y el motor arrancó, uno de sus hombres ocupó el asiento delantero.
—Tengo gente en Belleville y en Saint-Denis —continuó—. No pregunten nombres. Pregunten por una morra con las descripciones que les di y cuando tengan algo, me llaman.
Colgó y al instante marcó otro númer