C52-MANTEN LOS OJOS ABIERTOS.
C52-MANTEN LOS OJOS ABIERTOS.
La noche envolvía la villa con una calma falsa y en el salón principal se abría hacia la piscina iluminada, con el agua quieta como un espejo caro. Domenico soltaba el humo de su puro cuando Antonia entró.
Apenas se detuvo, tomó las manos de Antonia y las besó con devoción estudiada y ella se sonrojó halagada.
—Siéntate, cara mia —dijo él—. ¿Qué te trae por aquí a estas horas?
Antonia se sentó despacio y apretó las manos sobre el regazo y luego alzó la vista.
—Esa