―Si intentas convertirte esta daga envenenada se hundirá directo en tu cuello antes de que puedas siquiera sacar las garras. ―Blanca pasó saliva, ella miró a su esposo y sonrió, él supo que ella lo recordó todo, lo había dudado, pero ahí está su alfa.
―Esto es entre tú y yo, ¿No? ―Balto detuvo a sus hombres. ―¿Por qué no arreglamos las cosas de una buena vez? ¡Usaste a mi mujer para llegar a mí! ―Gritó enfurecido, conteniendo a su lobo. ―Haz que valga la pena y ven a por mí, ¿O una mujer es más