―“No desesperen por favor” ―Les pidió tranquilizándolas. ―“Mi hijo suele hacer eso, yo lo encontraré” ―Las mujeres estaban realmente asustadas.
―No podemos, majestad. ―Se negaron a dejarle el trabajo a ella. ―Fue nuestra culpa, por favor, permítanos ayudarla a encontrarlo antes de que venga el rey. ―Blanca suspiró, por supuesto, ellas están aterradas por como reaccione su esposo.
―“De acuerdo” ―Aceptó la ayuda. ―“Suele meterse en la cocina”
―Lo buscamos ahí y no lo vimos. ―Saltó una, ellas es