Balto gruñó por ese repentino beso, él tomó las nalgas de su mujer y la apretó con fuerza a su cuerpo, a ninguno le interesó que estuvieran al descubierto, ellos se dijeron tanto con ese beso que las cosas quedaron claras. Blanca miró los hermosos ojos de su alfa y sonrió agitada, él realmente le ha quitado el aliento con ese intenso beso, incluso sus bragas han quedado empapadas.
―“Tienes la mirada de: Cógeme” ―Le hizo saber. ―“¿Quieres coger?” ―Blanca muerta de la risa por como lo ha dicho, l