La tensión de Gideon era palpable, había pasado muchísimo tiempo desde que los vio por última vez ahora estaban ahí, frente a su puerta sin haberse anunciado antes y él no podía hacer nada ni molestarse por la llegada tan repentina.
¿Por qué no le avisaron? No tiene nada que ofrecerles y será visto como un mal anfitrión. Al llegar a la puerta de la mansión, vio el carruaje aparcado y a sus hombres ayudándolos a descargar. Él rápidamente se les unió.
―Majestades. ―Hizo una reverencia.
―¡Tío Gide