Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta de madera se abrió y Lía intentó no mirar hacia el umbral. Sentada en el suelo, veía unos zapatos de fina piel, limpios y pulidos, avanzando hacia ella.
Dorian se agachó hasta su nivel, en su mano tenía una toalla y una cesta con algunos implementos de aseo y cuidado corporal. Con delicadeza tomó su mano y la levantó hasta sus labios.







