Amaya no fue a entrenar al día siguiente de su regreso.
Pasó por el comedor y tomó un desayuno ligero, mucho después de la hora habitual, todo para evitar encontrarse con sus compañeros élite. Luego bajó al área médica. Después de todo lo que había pasado, le ordenaron acudir a un chequeo físico y ver si tenía lesiones de gravedad.
La cazadora siempre se sorprendía cuando ingresaba al área científica. Era como entrar a otro mundo. Paredes de un blanco impoluto, vidrios blindados en las venta