Escapando de un mal amor. Capítulo: Aun hay amor
Las sirenas de la ambulancia rompían la calma sofocante de aquella tarde.
Octavio estaba de pie, pálido como el mármol, sintiendo que su corazón latía con una fuerza brutal contra su pecho.
No podía creer lo que acababa de presenciar. Su Luciana… su dulce Luciana, la misma que no podía borrar de su alma, estaba siendo subida a una camilla con movimientos apresurados, aunque delicados.
Su rostro estaba cubierto por un ligero oxígeno, los ojos cerrados, la frente vendada, y apenas unas manchas de