Marfil descansaba su cabeza en el pecho de Imanol, sintiendo el ritmo constante de su corazón, ese latido firme que le recordaba que estaba viva, segura… amada.
—¿Estás lista para la fiesta de compromiso? —preguntó él con voz baja, acariciando su cabello.
Ella sonrió con dulzura, sin abrir los ojos, como si no quisiera romper la magia de ese instante.
—Sí… estoy ilusionada —respondió con una mezcla de ternura y nerviosismo.
—Mi hermano ya llegó —anunció Imanol, con un dejo de preocupación en su