Dorada
La sangre comenzó a bajar de su brazo al pequeño tubo de ensayo dejando ver su inusual color dorado.
La reacción de los presentes no se hizo esperar, los ojos de Eva se abrieron tanto que parecían a punto de salirse, miedo. Eso era lo que reflejaban sus ojos, miedo a que algo no estuviera bien con Alana.
Silas trató de que el miedo y la ansiedad que le provocó ver aquel líquido dorado saliendo del brazo de su hija. Se acercó a Tadeo y tomó el pequeño tubo de ensayo en sus manos.
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