En la vida había tenido tanto susto a la espera de una respuesta para que aceptara de mi propuesta, ni cuando le pedí que fuera mi esposa la primera vez. No me atrevía ni a tocarla, permanecí a una considerable distancia, para no presionarla, sin embargo, ella lloraba y ya me estaba preocupando. Apenas logró calmarse miró una vez más el invernadero. Luego pasó por mi lado…
No fue suficiente. Veo que debía seguir intentándolo, suspiré frustrado. No se sintió nada bien, yo tenía la esperanza… has