Solté una sonora carcajada al verlo afectado porque no comían como se debía, además fue permisivo y ellas se la montaron.
—Dicen que las madres son magas, ahora comprendo el origen de eso. —cargué a Eduardo para cambiarlo, tomé su pañalera—. Cuidado con los niños, voy a cambiar al bebé.
Se acercó al niño y lo besó. Quedamos tan cerca, nuestro aliento se chocó y al mirarnos, me sonrojé, di un paso atrás y fui al área de bebé, mi gordito estaba muy orinado. Lo dejé reluciente, salí a mirar cómo i