Mundo ficciónIniciar sesiónCuando desperté, lo primero que vieron mis ojos fue el rostro de Tomas Galger. Él estaba dormido, su respiración se encontraba con la mía y no era consciente de lo hermoso que se veía. Nuestros cuerpos no se tocaban, pero lo sentía en todas partes.
Besé su nariz sin poder resistirme y esperé a que sus esferas de color chocolate me dieran los buenos días.
—Que placer poder despertar junto a usted, señorit







