Capítulo 109

Estaba llorando de nuevo, dios, mis emociones eran un desastre, se suponía que debía intentar estar bien para mi bebé, pero no podía dejar de llorar. Me acurruqué en las cobijas de Tomas, quise verlo dormir, a veces eso me tranquilizaba, pero él estaba despierto, mirándome con preocupación.

—¿Por qué lloras?

Solté en aire en un quejido tembloroso.

—Tengo miedo —admití.

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