— Konstantin cálmate por favor – dijo Max al verlo que comenzaba a sacar artillería pesada de la armería del CNI.
— Iré por ese malnacido, se metió con lo único que queda de mi familia – gruño – No me quedaré de brazos cruzados.
— Sabes que tú solo no podrás y que cuando estás caliente todo sale mal. Debes calmarte y pensar en un plan.
— Y cuando piense en ese plan mi madre habrá muerto.
— No quiero usar la carta – suspiro – Pero Ayde te hubiera detenido.
Konstantin se detuvo, soltó las armas d