— Aun no comprendo porque me soportas tanto – sonrió Konstantin mientras metía un trozo de su carne a su boca.
— Oficios de ser psiquiatra de marines, militares y muchos más – sonrió la chica – Con todos creo una relación, pero tú – soltó un suspiro mientras meneaba su copa de vino en la mano – Tú mi querido Lodbrok, sin duda fuiste lo mejor que me paso.
— Pues gracias, que mi maldición sea tu gran evento en tu vida me alegra – sonrió sarcástico.
— Por favor, no me refiero a eso. Trate con trau