— Paso por ti para almorzar – dijo Alina del otro lado de la línea.
— Está bien, te espero aquí cariño – respondió el pelirrojo mientras estacionaba su auto.
— Perfecto, tenga buen servicio Superintendente Lodbrok – los dos rieron antes de cortar la llamada.
Konstantin guardó su teléfono, soltó un ligero suspiro antes de bajar del auto. No lo va a negar, está furioso con Eyra que solo jugó con él, aunque fue una dosis de su propia medicina. Le gusta su lado perra, pero es hroa de que ella cono