Eyra terminaba de hacer una pasta con una salsa especial mientras miraba cada tanto a Konstantin que estaba en su terraza hablado por teléfono con alguien, hacía demasiados ademanes, parecía estar furioso y a veces se calmaba, no entendía qué pasaba, en sí no entendía nada de lo que pasaba en ese día. Sacó una botella de vino y cuando volvió a dirigir su mirada hacia Konstantin ya estaba con él en la cocina.
— Huele delicioso eso – sonrió Konstantin y le pareció increíble lo relajado que estaba