El regreso a la mansión fue más rápido de lo que esperaba, al parecer Miguel conducía mejor que Tin.
Mientras los minutos pasaban el dolor de mi herida aumentaba pero no quería demostrarle a Eric lo que pasaba, así que cuando es ayudado a bajar, Miguel me detiene.
— Edie, no estás bien. — No podía disimular más tiempo, mientras llevaban a Eric al interior yo caigo de rodillas mientras Miguel intenta sostenerme. — Maldita sea! ¡Tienes fiebre!
— Duele... Miguel, ayúdame... — Suplicaba con dolenci