Lucian entró por la puerta trasera de su castillo evitando así que el cuerpo desnudo de Aidan, que llevaba en sus brazos, fuera visible. La desnudez en ellos era algo tan normal como respirar, pero de alguna forma sentía que la vista de las curvas y la piel suave del lobo era solo de él. Subió la escalera con cuidado de no despertarlo.
Aidan dormía contra su cuello tranquilamente, parecía que había perdido el conocimiento en algún momento. Entró a su habitación y lo dejó sobre la cama. El ahora