Horas antes
Aidan estaba sumido en el sueño. Su cuerpo estaba agotado y dolía en algunos lados. Sobre todo, sus piernas por la larga caminata a la que el alfa lo había hecho someterse, sin pensar que él llevaba ¿Cuánto tiempo sin caminar tanto? ¿10 años? Hasta Litus lo había llevado casi todo el camino en su lomo para ayudarlo a descansar.
Ahora, después de provocarlo lo suficiente como para sacarlo de sus casillas, otra vez, deseaba sumirse en la total inconciencia. Porque ahora tenía la segur