Aidan abrió un poco los ojos para encontrarse las pupilas dilatas de Lucian y antes de que pudiera hacer algo para que sus labios que eran besados, chupados y mordidos con fuerza, terminó cayendo bruscamente contra el suelo con el cuerpo del lobo encima.
Lo único que pudo hacer fue tomar una bocanada de aire ante el impacto, para después ser besado otra vez. La lengua de Lucian se enroscaba en la de él y la atraía a su propia boca para después pincharla con sus colmillos. Mismos colmillos que r