Los tres lobos jóvenes se sentaron cerca de un árbol y Axel se dejó caer hacia atrás recostando su espalda en el pasto fresco y cerrando los ojos. La brisa era suave y cálida y pronto sintió a Sacha recostar la cabeza sobre su abdomen y Aidan sobre su pecho. Ya se habían acostumbrado a que lo tomaran de almohada y era extraño aun cuando ya se había acostumbrado después de tantos años.
Cuando vivían en su antigua casa se mantenían unidos dado que solo se tenían a ellos, su padre nunca les había