Lukyan transformó su cuerpo tan rápido que sus huesos crujieron y le dolió aunque lo ignoró, agarrando a su hijo por los hombros. Y lo que temió se volvió realidad. Los ojos de su hijo estaban totalmente ausentes de iris, tan iguales y a la vez tan diferentes de los de él. Eso lo estremeció de pies a cabeza. No podía ser. Su cachorro era muy joven aún para aquello. Cómo era posible que despertara un poder que a él mismo le había costado manifestársele más de 50 años y siendo un omega puro. Las