Lucian abrió su boca dejando que sus colmillos soltaran la piel tierna e irritada que antes estaba en él. Bajo él, el cuerpo de Aidan se desplomó completamente inconsciente. No sabía cuánto tiempo había estado así, mordiendo su piel y marcándolo como suyo, pero su nudo ya comenzaba a ceder en el interior de él.
Había sido intenso. Un celo corto como era el primero, pero más potente de lo que se imaginó. Lo mejor era que ahora su cachorro era completamente suyo. Aidan ahora era su compañero. Su