POV ANDREA
Al decir aquellas palabras y ponerse en cuclillas a un lado de mí, tomó la tela que me cubría los ojos y la sacó por arriba de mi cabeza. Unos ojos enfurecidos lo veían. No podía creerlo, pero mis ojos me lo confirmaban. Óscar me había secuestrad0, no entendía la razón.
Él tenía una media sonrisa pintada en los labios. Se puso de pie y caminó hasta la mesa, y medio recargarse en ella. Desde ahí, me miraba con ojos de suficiencia, como si fuera el ganador de alguna competencia. Yo no