Ostana empujó mi plato de pavo recién horneado, las puré de papas y todo lo demás que uno comería en Acción de Gracias hacia mí con un profundo suspiro; tanto ella como Laker mirándome con ojos lastimosos. De vez en cuando, Laker se movía incómodo en su silla mientras Ostana intentaba con todas sus fuerzas hablar conmigo, pero yo no podía.
"Vamos Cece". La voz de ella era suave como si estuviera hablando con un niño pequeño. "Necesitas comer".
Mirando la comida humeante frente a mí, no pude