Nunca había visto una luz tan viva en los ojos de Emrys como la de ahora mientras veía morir a su padre bajo su propia bota. Esos ojos grises y medio plateados brillaban como diamantes al ver a su padre caer del poder y, por una vez, quedar tan indefenso que ni siquiera Kyrell podía salvarse.
Todas las mentiras que alimentó a la fuerza a Emrys sobre la profecía, el abuso físico y mental que se le infligió a mi pareja desde que era lo suficientemente joven como para comprender que el hombre al q