***
Llena de pensamientos decidida, salgo de la cama que me ata, no quiero seguir pensando y llenándome de cosas sin sentido. Un buen trago de whisky hará que todo lo que siento en este instante se esfume.
—¿Por qué no me invitas? —doy un respingo al sentir que me agarran de la muñeca y me jala hacia él.
Mis ojos se abren lo suficiente para ver que el atrevido de todo esto es Esteban. Intento decirle algo, pero él se apodera de mí aprisionándome contra la pared. Siento el calor de su piel a tra