Si había algo que todos sabían era que no se debía molestar a un alfa y muchos menos desobedecer su orden. Algo que se había desarrollado en pocos segundos.
-Repite lo que dijiste… si te atreves- la mirada completamente dorada de White fulminó a Lilya que retrocedió temblando. Bajó la cabeza y no se atrevió a mirarlo.
Sky tragó en seco y caminó hacia su hermana poniéndola detrás de él de forma protectora, aunque sabía que si al alfa le daba por atacar él saldría del camino.
-Esta será la última