Cómoda.
Era la palabra para describir como se sentía Xana en ese mismo momento. Ni siquiera el calor, dolor y molestia que tenía antes estaba presente ahora. Era como si estuviese sobre una cama dura pero suave a la vez, rodeada de un delicioso olor que relajaba cada uno de sus músculos.
Ni siquiera pudo evitar el leve gemido de satisfacción que salió de sus labios.
Fue entonces que una mano se posó sobre su cabeza en una leve caricia que la sacó de golpe de su nebulosa. Xana abrió los ojos ráp