White estaba tan atareado con el tema de que había encontrado a su mate que había olvidado que ese día saldría a correr con sus cachorros. Después de un año estos habían crecido favorablemente y habían alcanzado la altura similar a un niño de 4 años. Y era normal. Los lobos crecían muy rápido para su supervivencia, así como sus instintos e inteligencia se desarrollaba mucho más rápido que la de un humano. Sin embargo, sus crías al ser en parte humanas se comportaban más infantiles que la media.