Si había algo que los integrantes de la manada se habían dado cuenta era que su alfa llevaba un muy buen tiempo de buen humor. No estaba tan gruñón como lo era normalmente y a veces muy aisladas podían verlo perdido en sus pensamientos y hasta una sonrisa muy efímera se podía alcanzar a ver. Solo había un lobo que sabía la verdad detrás de todo esto.
Y ese el Sky, el beta de la manada, bueno, él y su hermana menor por dos años, Lilya. Es que entre ellos no había secretos y más cuando eran los e